Mi historia con Dios
Mi nombre es Keyla Olarte, conocí a Jesús a los diecisiete años, a través de una persona que me mostró que Él no era un Dios lejano, sino cercano, real y lleno de amor.
El 12 de marzo de 2003 asistí a la iglesia cristiana Bet-el, en Venezuela y tomé una decisión que cambió mi vida para siempre: entregar mi vida a Cristo y comenzar a caminar con Él por fe.
Desde entonces he aprendido a conocer a Dios como Padre, y a través de Su Palabra he sido transformada cada día. recien convertida al cristianismo hubo un momento muy especial en el que Él me enseñó el poder del perdón. Al leer Mateo 6:14-15, Su Palabra confrontó profundamente mi corazón:
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”
En ese instante entendí que, como hija de Dios, debía perdonar a personas que sentía que me habían hecho daño. No fue fácil, pero fue un paso necesario de obediencia.
Ahí entendí que el perdón no es una opción, es un camino hacia la libertad. Ese día viví algo que marcó mi vida: una libertad profunda, como si una cadena se rompiera dentro de mí por el poder transformador de Su Palabra.
Agradezco a Dios por la nueva familia que me permitió conformar junto a mi esposo Jhoney Ugas, que es un hombre de Dios. Nos conocimos en una iglesia cristiana en Barquisimeto otra ciudad de Venezuela, tuvimos una amistad por varios años y luego nos reencontramos en mi ciudad natal San Cristóbal y a los 6 meses nos casamos y para este proximo año 2027 estaremos cumpliendo si Dios lo permite 20 años de casados. Tenemos una hermosa hija de 17 años, su nombre es Camila y es una chica que busca a Dios y le sirve con corazón sincero.
He pasado por procesos que marcaron mi historia, como emigrar de Venezuela a Costa Rica, adaptarnos a una nueva cultura, estar por un tiempo indocumentados por ende sin poder trabajar por no estar legal, un accidente automovilistico y tambien enfrentar un diagnóstico como el cancer de tiroides.
Lo más hermoso es que en cada uno de esos momentos, Dios no solo nos sostuvo, sino que nos dio victoria, paz y confianza en medio del proceso.
Hoy siento un llamado claro de parte de Dios: dar a conocer su gran amor a través de su plan de salvación para darnos vida eterna y profundizar en su palabra.
Me hace muy feliz que estés aquí. Gracias por tomarte el tiempo de leer estas líneas.
Creo que Dios tiene un propósito incluso en este momento, y oro para que sigas conociendo cada día más profundamente el amor de Dios
Recuerda que aquí puedes encontrar devocionales y recursos gratuito
